lunes, 29 de octubre de 2007

Libro “Calimba”

del libro “Calimba” (1997)



24 HORAS DE SOL

Un aleteo de grave
levedad
desata un huracán de
latitudes;

... y ella va,
posando su
imprecisa devoción,
distrayendo la alegría
en corolas que bandean
en la hierba;

su despertar brama
lo silvestre ...

es otro arte, otra primavera;
una noción llana y perpetua
de observar el vuelo
en su milagro.



UN RELOJ DE PARPADOS AZULES

Hace muchos años
cuando los párpados de mi reloj
soñaron Patria,
me dijeron que esa palabra
era de santería ...

difícil de conjugar;

yo quiero recuperarla
tenerla para mi,

tocarla despacito
hasta descubrir
su naranjo recorrido;

me dijeron que fue violada
y que fue vaciada,

que la despojaron de todos sus olores,
de todos sus trapecios, de todos sus paisajes ...

y que ella continuó meciendo caderas
con torpeza,
sin rumbo y a tientas
sobre el alfalfar herido.

Pero los párpados de mi reloj
no se equivocan en su romero,

ni tiritan, ni dudan
en los salones de la intriga;

que crezca y me supere
es el pergamino oculto
en el azul de mis papiros ...

que se vaya tan alto
que yo quede nada
a sus huesos,

a su amor colérico de mar
a sus pérgolas sonoras
a sus brujas enjauladas
a su tiempo enlentecido.

Aún sobre la bruma
tiemblan sus dientes en la arena.



LA PANZA DE DIOS

Ellos eran cuatro,
carisucios y traperos
escapados de la agenda
del comepibes del San Ramón.

Ellos se morían por un arco,
un huequito por donde
embocar una de trapo ...

que barriera de un diariazo
los mocos congelados
de las sucias madrugadas
del domingo.

Ellos eran como
el rock de Jimi Hendrix,
sus tripas se estiraban
como las cuerdas
de aquél
que ascendió tanto
que chocó con la panza
misma de Dios

Ellos sin ir tan lejos
se enredaron en los
techos de la noche.




PARA YUPANQUI CUANDO REGRESE

Vengan a este confín
y observen esa luz sobre
la ciénaga;

se desparrama lento
y cubre poco a poco la rabia del olvido;

de su centro parte un rayo ...

asoma una vidala
se lame
una guitarra.

La tormenta se detiene
vengan a verla

observen las piedras
cuando tiemblan.

Hay un lugar exacto
un círculo ontológico
una razón, un continente ...

asómanse unos versos en su lecho.




MUY AL SUR

Si a lo lejos
crepitan las bandurrias
será que el néctar precipita;

no dudes si susurran
las trutrucas pero cuidado,
la simiente de su sexo
acunará tal vez
la mortaja de tus horas.

El arabesco del violín
se encabrita
en la espalda seca
de la cópula;
bienvenido.
La sangre ríe fuego
tu alegría.

Será por eso
que la tormenta arrastra ...?
La música es posible ...?

La urdimbre despejada
aullará devastando
la mano en el telar;

un grito parturiento ...

Gabriel alucinado
y su trompeta ...
que llora y llora
un loncomeo.

Venas como vientos esculpidos;
el sur permanece
y controla los designios
que desangra.

Que tiene que ver
la piel con la razón ...
tendrán la misma altura?



LA ESTEPA

Sueña el molle
su martirio de acueducto
y en el retumbar del viento
oye los sedales y los musgos.

Secas las palmas
con sabor de invierno
se repliegan,

en la nada
donde muta el horizonte

en tormentas de silencio.

Acontece
sin sudar el infortunio
y la estepa
se devora sus adentros.

Libro “Los héroes de la esquina”



del libro
“Los héroes de la esquina”
(2000)




CUANDO EL SOL PARTIO

Tuve un terremoto
entre mis manos

respiraba por mis dedos

su densidad era notable
tal vez porque era de mi talla
o de mi gusto

Lo cierto es que tuve
un terremoto entre mis manos ...

lo encerré dentro de mis puños
y disfruté como sólo lo hace
el tigre en su edad

Un día
lo dejé partir



UN TAJO A LA RAIZ

Muchos puños se levantan
hasta el estómago del cielo

algo deben pedir ...
por el gesto
por la voz
por su dureza

Un puñado de golfos
los golpea por detrás

los corta al ras
secamente
y sin pudor

bien parejo y bien abajo
como queriendo matar



EL VUELO DEL JARDIN

El camión antidisturbios
es inmenso para el jardín
recién plantado

Las bestias se sacuden
un orgasmo embrionario
y arremeten ...

Los jilgueros se desbandan
pero sus voces aún caminan
en la plaza rota



LA MASTURBANDA

El arco iris sangra sobre
una avenida que exhibe sus miserias

Sus maderos inventados
gritan una piel que se oculta
en el vacío

La masturbanda circula
contaminando a los perseguidos

a los sufrientes de una ciudad sable
que agoniza
que no huele a playa
ni a sierra
y que estalla por su carne




TROZOS DE SOL

Muchos quedaron
en los sótanos con olor a viaje
cubriendo las paredes de vergüenza

Yo debo cargar trozos de sol
sobre mis hombros para alumbrar tu sueño
y apartar el frío de mi sangre

Debo llagar mis manos
sobre la corteza de un recuerdo

suspender
la credulidad de mis días ...

este encuentro furtivo con el mundo
y todos sus pedacitos de memoria
para alimentar una esperanza

para creer que el hielo no derrite
y finge su temor ante la llama

Para reanudar la existencia
tras los mares
tras los muros



PIES DESCALZOS

Sudé al paso de
botas rabiosas
sin comprender demasiado

Con frecuencia escapé
de la bajeza y sus rasgos
de indulgencia

A veces
mis zapatillas
me condujeron a ninguna rebelión

observé
y supe que bien poco podía

aún así
siempre me gustó bailar
con los fugitivos del fraude

La liturgia
de los imprudentes
me visitó en ocasiones
hasta caer a los
pies descalzos de la
poesía

Recorrí
la lejanía del naufragio
y el sonido en la caverna

los deseos de subir
al techo
a mirar los ojos de la estrella

Desde entonces
no temo
la agitación
de los mediocres

Libro “ContrArmonía”

del libro “ContrArmonía” (2003)


la cuerda

estamos esperando que el país
agite su bandera

que no desmienta
la montaña de sus huesos

el sudario que golpea
contra el viento

estamos queriendo un grito
otra mirada que despierte
la cuerda que dormita entre los bueyes


aun cuando la lluvia

hay que resistir la sonrisa del torpe
con una verdad que meta dedos
en la fisura

aun cuando
la lluvia nos castigue con un discurso



la pasión del cartógrafo

si tiro la conciencia en el cesto
sonreirán los instigadores que le robaron al viento

una playa desierta como
un documento de aquellos años

la música insiste
es aquel clérigo
que le marcó el naipe a dios
y se llevó la vajilla
imaginando con su cola de lagarto
una parcela de pájaros y sonidos

¿serán los dioses subalternos de la nada?

extensión de frailes nacidos al calor
de una mirada torva que congela el paisaje

la nada en el corazón
arena asaltada por el mar
un ajedrez cansado por las escaramuzas

¿tu palabra rota será una falta de mujer?

país baldío con tantas derrotas entre los párpados

atrapo un puñado de viento
veo la tozudez de la esperanza

esa playa es un mapa de vientos
hace declinar la pasión del cartógrafo


no se de árboles

desconozco la historia
de la luna
no se de árboles
e imagino que un puente
es también el gajo de una mandarina

aún así
cuando sacudo el silencio
puedo ver palabras
que brillan



perras las palabras

perras las palabras
muerden donde ellas quieren

a caballo de nadie
queman el sol en sus lenguas
y dibujan
casas redondas y murmullos

apenas si sonríen
cuando intentamos embestir



cuando rueda

el poema pasa

acelera como las venas
de ese que lamió
la llave de sus secretos

habitado por chacales que cuando huelen
se ponen a bailar sumergidos
y con los ojos para atrás

el poema pasa igual

lleva en su mochila
el vértigo que agita el mundo
cuando rueda

Libro “Sueño de tomón”



del libro
“Sueño de tomón”
(2006)




- I -

la a del agua
teme ahogarse
en la panza de la u

se escondió ahí
imaginándose perseguida

trata de salir
y cuando lo logra
se sienta sobre la a
y piensa
un futuro de guerra
sólo porque quieren poseerla

dice que con
seducirla sería suficiente

pero no hay caso
la geopolítica es el
peor preservativo
para el corazón
del enemigo


-II-

la m del mudai
arrastra sus pies

esquiva la u

se trepa a lo alto
de la d

cierra los ojos para mirar lejos...

vuela mapuche y
se posa
sobre el punto
de la i

charla con
las nubes
por el asunto de la lluvia


-V-

la p
del pisco
suena a cumbre
de salitre

se dispara el mapa a pensar
del sur
otra geografía

el abajo arriba
fermentado en la cabeza...

para ver
distinto y
decir
voy llegando


-IX-

la v del vino
sirve
básicamente para dos
cosas

primero
para gritar victoria

señalarla cuando
es preciso/
cuando nos aprietan
la garganta y
queremos desnudarla

después
cuando la jornada
se vació de su tumulto

para hacer
un fondo blanco
y poner la
cabeza en un florero


-XII-

la c del café
mira por
la ventana

le avisa a la f para
que vea las caras en la
avenida
los carteles/
los bombos/
los
pañuelos/

la movilización
se lleva el acento
para que
dibuje golondrinas

árboles/
alegría


-XIII-

la t y la e
siempre
se sintieron
tan solas...

cuando
se mestizaron
con los yuyos
agrandaron la familia/
les volvió la sonrisa

de tanto
aroma/color/baile...
abandonaron sus votos
de las 5 de la tarde

Libro “El guitarrista no sabía música”

del libro
“El guitarrista no sabía música”
(2007)


saltar a ninguna parte

el poema no tiene cielo
como no tiene fondo ni altura para
saltar a ninguna parte

apenas si soporta el peso del mundo
vaya uno a saber cómo

está al corriente
de todas las novedades
pero los que valen
parecen puños
en la galaxia equivocada

dice firme en un tráfico de palabras
que no serán absueltas

es capaz de hurgar
en el orificio de la
cabeza de trotsky
hasta hallar esa flor de tamarisco
que aún respira

suele despreciar la rapidez
y sólo apuesta fuerte
cuando el viento se agota
y se retira


el poema no tiene cielo
pero sus mandíbulas
agitan la morosidad en esta comarca

acaricia la muerte y la vida
con la misma mano

duerme en ese umbral con los ojos abiertos



en colectivo a comodoro

a veces el tacto duele
de sólo imaginar tanta belleza

la vi ahí
esplendorosa entre
las matas y el pedregullo

saltando cañadones
barriendo los arroyos
andaba la tarde estallada
buscando más espacio

es un mantel arrojado para el disfrute

una nada aparente que es todo
y también ese rumor que supo
del diluvio

y sigue ahí
pegadita a la ventanilla del colectivo
para que mis ojos pulan la memoria
mientras dios pierde el tiempo
en algún menester oscuro

la ruta se convierte en una culebra gitana
que estira sus medias
como un idioma sin huesos

esta boca abierta en la meseta
es un océano

golpea contra los paredones
que abrigan unas cholgas allá en lo alto
donde el colibrí no llega

no hay árboles en esta tierra
sus raíces se fueron con el mar

no hay espacio para el odio
a través de esta ventanilla



arma única

midamos fuerzas
y soñemos

opongamos el poema
a esa letra vacía
que atropelló el tren en las ciudades

descifremos el espacio vacío
que devuelve el mar cuando muerde
la meseta

la mirada del viento
que al pasar nos hace un guiño
y nos dispone a clavar alfileres en la escarcha

tal vez la derrota entonces
mañana sea ajena



cuando anochezca

todos estamos solos
en la esquina de nuestra tierra

vale juntarse/
colectivizar el alma/
mirar el mismo peldaño
y hablarle a la lluvia
para que nos moje a tiempo

cuando anochezca
no habrá penas que rechacen el alba



en el sur

¿pero si me abren el corazón padre?
seguro que sólo encontrarán palabras

las que callan para obtener
el favor de ese otro
que soy todo el tiempo

rara alternativa de meter manos
como quién hurga
en un desierto y
ubica un oído una madera un viaje
o tal vez esa ventana
para mirar el mar en cangrejales
y regresar encendido

¿pero dónde habita ese vértigo?

ese precario sitio de la victoria
más prodigioso
que la mirada de rimbaud

¿donde el desatino
cuya carpa es invulnerable?

más allá de la piedad y
los peces atrapados

de la emoción que promueve
al corazón para que aprenda

¿donde hay un puñado de ese hechizo?

en el sur padre...
en el sur



que más

soy muchos y no soy ninguno

aún así mis sueños son
largos y no carecen de vigor

pienso que no me sienta mal
andar desprovisto de certezas

oler toda la bruma junta
soltar las almas que brillan
para que busquen
el sombrero de vallejo

o tal vez besarle el rostro a la tristeza
y que intente de una buena vez una sonrisa

¿disponer de un sitio
donde no quepan los panes
mal repartidos?

¿morir cada día
para alumbrar tus ojos
en la mañana?

pretender ser tantos
y al final encontrarme
con este que me habita

insisto
no me sienta mal
andar desprovisto de certezas

uno escribe que sueña
y apura unos pocos
poemas para mirar firme

que más...